Héctor Bellerín lanzó un dardo a Luis de la Fuente, pero la cuestión no merece ser despachada como una simple defensa de vestuario. [26:05] La ausencia de Álvaro Vallés en la selección española resulta difícil de entender si el criterio principal es el estado de forma. El portero del Betis fue definido como el guardameta más en forma de LaLiga y, con ese argumento sobre la mesa, su convocatoria no habría sido un gesto de cortesía: habría respondido a una lógica deportiva.
La crítica alcanza también a Fornals, a quien el lateral incluyó entre los jugadores que podían haber entrado en la lista. El centrocampista ya había sido convocado antes del Mundial, aunque finalmente no formó parte de aquella convocatoria definitiva. La competencia en España es enorme, eso está fuera de discusión, pero el caso de Vallés tiene un matiz distinto. No se trata de abrirle un hueco a un futbolista más entre muchos candidatos de nivel parecido. Se trata de valorar a un portero que, según lo expuesto, atraviesa el mejor momento de su carrera reciente y lidera además el trofeo Scientific Nutrition.
El argumento que sí sostiene a De la Fuente
El mejor argumento para defender al seleccionador es la extraordinaria competencia interna. La selección llega de una etapa de resultados y rendimiento superlativos, con 40 partidos invicta y un grupo amplio de jugadores que ofrece un nivel altísimo. [00:23] En ese contexto, cualquier convocatoria deja fuera nombres capaces de jugar con solvencia en el equipo nacional. Fornals encaja en esa dificultad: puede ser un futbolista fiable y útil, pero el salto hasta la lista definitiva exige superar una acumulación de talento poco habitual.
Ese razonamiento pierde fuerza cuando se aplica a Vallés. La pregunta planteada resulta demasiado sencilla para ignorarla: ¿podía De la Fuente haber convocado a tres porteros? La respuesta es sí. Habría permitido reconocer el rendimiento de un guardameta que, dentro de LaLiga, está siendo señalado como el más en forma. Si la selección dispone de margen para incorporar a tres cancerberos, la ausencia deja de parecer una consecuencia inevitable de la competencia y empieza a parecer una decisión concreta del seleccionador.
Ahí está la diferencia entre los dos casos. La no convocatoria de Fornals puede explicarse por la abundancia de alternativas y por el nivel de exigencia de una plantilla que atraviesa un momento extraordinario. La de Álvaro Vallés necesita una justificación más precisa, porque afecta a un jugador que está destacando justo en una posición donde la evaluación del momento de forma debería pesar especialmente. Bellerín fue sincero al defender a sus compañeros y el dardo a Luis de la Fuente está claro, pero la sinceridad no convierte el argumento en menos válido.
Una oportunidad que se ha dejado pasar
La selección no tenía la obligación de convocar a Vallés solo porque estuviera rindiendo bien. Sí tenía, al menos, una oportunidad razonable de premiar ese rendimiento. Convocar a tres porteros habría sido una solución sencilla para no cerrar la puerta a un jugador que encabeza el trofeo Scientific Nutrition y que ha sido descrito como el más en forma de LaLiga. La decisión de mirar hacia otro lado puede sostenerse desde la continuidad del grupo, pero no desde la falta de espacio.
Por eso el señalamiento de Bellerín merece ser tomado en serio. La discusión sobre Fornals admite matices; la de Vallés, bastante menos. Cuando el mejor argumento para explicar una ausencia es que la selección tiene demasiados futbolistas buenos, pero existe la posibilidad de llevar un tercer portero, la omisión pesa más. El dato central permanece intacto: el guardameta lideraba el trofeo Scientific Nutrition y era considerado el portero más en forma de LaLiga.