España volvió a ofrecer una actuación de alto nivel en Sevilla. El extremo firmó dos goles y volvió a dejar la sensación de encontrarse un escalón por encima cuando recibe cerca del área.
Antes del comienzo, Jesús Navas entregó a Rodri el trofeo de campeón del mundo. [01:52] La escena reunió a dos futbolistas ligados a los grandes éxitos de la selección y sirvió como uno de los momentos más especiales de la noche en Nervión, con el estadio lleno y entregado al equipo dirigido por Luis de la Fuente.
Dominio desde el inicio
El partido arrancó con un dominio español muy marcado. Durante los primeros 20 o 25 minutos, Croacia apenas encontró respuestas para contener la circulación, los movimientos y la variedad ofensiva del rival. España ocupó bien los espacios, movió el balón con velocidad y sometió al conjunto croata durante una primera media hora especialmente brillante.
La selección balcánica consiguió reaccionar y encontró el empate, pero la respuesta fue inmediata. España recuperó la ventaja con el 2-1 y alcanzó el descanso con el encuentro bajo control. El tramo final de la primera parte estuvo más medido que el arranque, aunque el equipo mantuvo la capacidad para administrar la pelota y evitar que Croacia volviera a instalarse en el partido.
Yamal inclina el encuentro
Tras el descanso, España no necesitó acelerar de forma constante. El juego fluyó con menos intensidad, pero cada aparición de talento podía romper la estructura croata. Lamine Yamal aprovechó ese contexto para completar su doblete y convertirse en el principal foco ofensivo de una noche en la que el marcador terminó reflejando la superioridad española: 4-1.
La actuación del joven extremo fue valorada como una de las más impactantes vistas con la camiseta de España. Su capacidad para superar rivales, incluso ante las ayudas constantes del doble pivote, el central, el lateral y los interiores croatas, volvió a marcar diferencias. También destacó Fermín, trabajador en la presión y útil para generar espacios, aunque se quedó sin gol después de enviar un disparo al palo.
El triunfo prolongó la racha de 40 partidos invicta y confirmó el peso de Luis de la Fuente en una selección capaz de mantener el nivel pese a introducir cambios. El Sánchez-Pizjuán alcanzó, además, su vigesimosexto partido sin derrota de España, con 21 victorias en ese recorrido.