El Sevilla dejó escapar dos veces una victoria que tuvo muy cerca en el campo del Levante. El conjunto sevillista llegó a ponerse 0-2 y volvió a adelantarse después, hasta el 2-3, pero no consiguió proteger ninguna de las dos ventajas. El encuentro terminó con empate 3-3 en LaLiga.
Durante aproximadamente 55 minutos, el equipo dirigido por Luis García Plaza fue muy superior. El Sevilla dominó el juego, generó ocasiones y encontró en Youssouf Fofana una de sus principales fuentes de energía. El centrocampista francés actuó más cerca del área rival y sostuvo buena parte del ritmo visitante mientras tuvo fuerzas. El 0-2 parecía encarrilar el partido, aunque la distancia no fue suficiente para cerrar la noche. [05:54]
El Levante reaccionó tras recortar diferencias y terminó igualando el marcador por primera vez. La secuencia se repitió más adelante: el Sevilla volvió a ponerse por delante, esta vez con el 2-3, y recibió el empate apenas tres minutos después de haber marcado. [15:50] La remontada local no llegó a completarse, pero sí bastó para arrebatarle dos puntos al cuadro sevillista.
Un final sin control
El tramo decisivo mostró a un Sevilla mucho más replegado. El equipo acabó encerrado cerca de su propia área, con los centrales despejando sin contundencia y varias acciones de rechace que mantuvieron al Levante instalado en campo visitante. El empate definitivo llegó después de una sucesión de intentos locales y de nuevas segundas jugadas que la defensa no logró alejar.
La lesión de Miguel Sierra y el cansancio de Fofana coincidieron con la pérdida de control del partido. [20:17] Las sustituciones tampoco ofrecieron la misma capacidad para conservar la pelota ni para estirar al equipo, una circunstancia que permitió al Levante seguir atacando durante el tramo final.
Dos ventajas sin cerrar
La valoración que deja el encuentro apunta a un problema de gestión del resultado. El Sevilla fue capaz de imponerse durante una hora de juego, pero no supo amarrar ninguna de sus dos ventajas. Los goles encajados después del 0-2 y del 2-3 reflejan una fragilidad que apareció cuando el rival elevó la presión y el conjunto andaluz dejó de tener posesiones largas.
El 3-3 premió la insistencia del Levante y castigó la incapacidad sevillista para defender los rechaces y salir de su propio campo. El equipo de Luis García Plaza marcó tres goles fuera de casa, pero terminó pagando caro el retroceso del tramo final.